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Madre, no te ofendas

Madre, cuando expongo mis creencias en crianza, no te ofendas. No te ofendas si lo haces de otra manera, porque no te estoy juzgando a ti. Sólo estoy exponiendo la mía. La que yo creo. La que me parece mejor.

Madre, cuando digo que mi hijo tiene determinados valores, no te ofendas. No te ofendas si el tuyo es de otra manera, porque no te estoy juzgando a ti. Sólo estoy contando cómo es mi hijo. Porque me gusta hablar, escribir y contar.

Porque cuando cuento, lo hago libremente. Y me expongo. No para que tú me juzgues. No para juzgarte yo. Sólo hago lo que quiero, libremente, igual que tú, que no cuentas nada.

Porque a mí conocer a otras madres me ha enriquecido; me ha hecho cuestionarme todo. Ha permitido que sea la madre que soy. Una madre imperfecta y en continuo aprendizaje. Con una meta clara: criar un niño feliz, seguro y sano.

Nojuzgues-y-no-serás-juzgada

Lo demás…Te lo estás imaginando.

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Las mujeres que queremos ser

8 de marzo. Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer. Y hay infinidad de actos en su honor.

Pero , ¿sabemos qué celebramos?

Desde luego no me considero una luchadora activa en este ámbito, ni me profeso feminista. Pero sí que me siento MUJER, y lo pongo con mayúsculas porque si es algo que siempre he sentido, desde mi maternidad lo siento con más fuerza. Y gracias a este camino que voy recorriendo, voy descubriendo matices, luces, sombras, pero sobre todo, me hago consciente del PODER que tenemos, como seres humanos, pero también con nuestro más puro instinto animal, ese que el ser madre nos despierta de forma especial.

Un poder que a lo largo de la historia nos ha sido negado, vetado, por una sociedad patriarcal y machista de la que aún hoy somos herederas.

Y me uno al sentir de tantas mujeres que en este día piden de tantas maneras esta igualdad. Igualdad de derechos. Igualdad de oportunidades.

Pero lo que yo siento, lo que yo necesito pido es, sobre todo, LIBERTAD.

Libertad para parir a nuestros hijos como queramos, donde queramos y con quien queramos (que todo hay que decirlo).

Libertad para elegir criar a nuestros hijos. Porque no necesitamos incorporarnos al trabajo nada más parir; porque no necesitamos que otros cuiden a nuestros hijos para que podamos realizarnos como personas trabajando en la calle. Porque necesitamos estar cerca de nuestros hijos; porque ellos nos necesitan a nosotras, nuestro calor, nuestro olor, nuestro pecho. Porque esto no es cuestión de igualdad. Porque las mujeres somos mujeres y tenemos un papel en la sociedad que empieza en nuestras casas, en nuestras familias. Porque no es cuestión de género. Es cuestión de sexo. Porque no necesitamos permisos igualitarios e intransferibles de ma/paternidad. Porque necesitamos también en este terrero libertad.

Necesitamos gobernantes que entiendan esto, que entiendan que somos mamíferas, y que parimos a cachorros mamíferos, que nos permitan criarlos hasta que la separación no sea traumática, no requiera negarles el alimento que la naturaleza ha diseñado para ellos. No queremos tener que volver al trabajo a las 16 semanas. Las madres no se merecen ir llorando cada día, a dejar a su hijo al cuidado de un desconocido, mientras sus pechos le dicen a base de dolor que su sitio está con su bebé. Los bebés no se merecen ser separados de sus madres tempranamente. Nos merecemos que se reconozca esta gran labor que es el cuidado de los hijos. Necesitamos poder elegir esta opción.

Y también necesitamos empresas que no amenacen a las mujeres antes de ser madres con despidos, que faciliten la tarea de la crianza dando opciones de teletrabajo. Porque hoy día, y gracias a Internet, esto en muchos casos es posible.

Para mi es una satisfacción poder compaginar la crianza de mi hijo con mi trabajo. Sé que soy de las pocas mujeres que disfruta de esto por cuenta ajena. Pero debería ser así. Las políticas familiares sí que favorecerán una sociedad mejor. Y desde aquí mi homenaje a tantas mamás que, valientes y empoderadas, han emprendido sus negocios impulsadas por este deseo de conciliación. Eso sí que es REVOLUCIÓN. Y os admiro, apoyo y quiero. Y espero que cada vez seamos más.

Podemos ser muchas cosas. Y con estas pequeñas revoluciones en cada hogar, estamos diciendo a nuestras hijas, las mujeres del futuro que el camino es más amplio. Que Ni putas Ni princesas.

Podemos darles un mensaje diferente al de Disney, colmado de experiencias que no se basan en encontrar al príncipe azul que te rescate y del que dependerás toda la vida; basado en la diversidad, libre de estereotipos absurdos que, inmersos en esta lucha, resultan absurdos y están más que pasados de moda.

Y las que somos madres de niños, los hombres del futuro, somos responsables de que vean a la mujer como igual en tantas cosas, pero con nuestra cercanía, con esa empatía que somos capaces de crear, también serán conscientes de sus necesidades como mujeres y como madres, como hembras gestadoras de vida, paridoras, portadora del alimento de sus crías.

El cambio que necesitamos se está gestando en cada uno de nuestros hogares, en cada rincón del planeta, con el poder de tantas mujeres, porque somos muchas, que hacemos miles de pequeñas revoluciones.

Y para terminar os dejo un videoclip que me encanta, de una niña diferente, que no se siente una princesa. No tiene desperdicio.

Feliz Día, Mujeres.