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A ti, hombre

A ti, hombre, que miras a esa mujer que va por la calle. O a la tuya. O a tu amiga. O a tu hermana.

Sí, esa “demasiado gorda”. O “demasiado flaca”. O “demasiado tetona”. O “demasiado plana”.

La que se arregla demasiado y va de sobrada. La que no se arregla y es descuidada.

La que siempre se maquilla y es muy femenina. La que sólo usa pantalones y es “machorra”.

Porque hagamos lo que hagamos siempre hay un “pero”; un “demasiado”.

ama tu curpo

Porque tú, hombre, no has de guardar tu figura. Si te sale barriga es porque estás feliz y la puedes lucir con orgullo. Porque si te pones “cachas” es que sabes cuidarte. Pero nadie te lo exige. Puedes dejarte el bigote o afeitarlo. No tienes que depilarte antes de una cita. Ni comprarte ropa interior para parecer mas sexy.

A ti, hombre, te digo, que nuestros cuerpos son los templos de la vida, y nuestras entrañas el arma más poderosa sobre la tierra.

A ti, hombre; a ti mujer: mira con cariño y respeto a los cuerpos que dan la vida. Ama ese cuerpo. Admira todo lo que es capaz de soportar.

No lo juzgues.

Eh, tú, mujer. No te juzgues. Ama tu cuerpo. Ámate. Se libre.