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Madre, no te ofendas

Madre, cuando expongo mis creencias en crianza, no te ofendas. No te ofendas si lo haces de otra manera, porque no te estoy juzgando a ti. Sólo estoy exponiendo la mía. La que yo creo. La que me parece mejor.

Madre, cuando digo que mi hijo tiene determinados valores, no te ofendas. No te ofendas si el tuyo es de otra manera, porque no te estoy juzgando a ti. Sólo estoy contando cómo es mi hijo. Porque me gusta hablar, escribir y contar.

Porque cuando cuento, lo hago libremente. Y me expongo. No para que tú me juzgues. No para juzgarte yo. Sólo hago lo que quiero, libremente, igual que tú, que no cuentas nada.

Porque a mí conocer a otras madres me ha enriquecido; me ha hecho cuestionarme todo. Ha permitido que sea la madre que soy. Una madre imperfecta y en continuo aprendizaje. Con una meta clara: criar un niño feliz, seguro y sano.

Nojuzgues-y-no-serás-juzgada

Lo demás…Te lo estás imaginando.