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Hablas y hablas…, mi amor

A punto de cumplir 27 meses, y a pesar de que desde hace tiempo hablas mucho (en tu idioma), estás empezando a pronunciar cada vez más palabras acertadas.

Pides “teta”, llamas por su nombre a tus personajes de dibujos favoritos, a tus primos, titos, abuelos…Incluso te sabes mi nombre y el de papá.

Te he descubierto contando hasta diez… Y cuando te “pillo” haciendo alguna trastada, me dices con fuerza “No, mamá, vete, allí, allí”, para que salga de la habitación y te deje tranquilo hacer lo que sea que estés haciendo: registrar un cajón, pelar las cebollas y los ajos y meter sus cascaritas en bolsas que llevas de un lado a otro de la casa, sacar los libros uno a uno de la estantería…

Como estás toda la mañana en casa mientras mamá trabaja, tienes que investigar, ¿verdad? Y aunque esté cansada de recoger y recoger,¿sabes qué? me encanta verte hacer las cosas con tanto empeño, ver cómo te diviertes imitando la vida real.

Hace unas semanas que te gusta coger los cuentos y que los leamos juntos. A veces haces como que sabes leer y te pones muy gracioso.

Pero lo que más feliz me hace cada día es cuando, al llegar la hora de dormir, dejas de mamar un momento para mirarme y decirme: “Buena note, mamá”, y miras a tu padre y le dices: “Buena note, papá”. Y nos das un gran beso. Eso…eso y tus “Te tero”, me vuelven loca, y me tienen cada día más enamorada.

En la imagen, disfrutando de la puesta de sol en la playa de El Palmar (Cádiz), a primeros de noviembre de 2013.

En la imagen, disfrutando de la puesta de sol en la playa de El Palmar (Cádiz), a primeros de noviembre de 2013.

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Estrenando mochila

En casa nos gusta mucho el porteo, algo que descubrimos a los cuatro meses de nacer Martín y que llevamos practicando desde entonces.

Comenzamos con el fular semi elástico, luego vino la bandolera, el tonga….A día de hoy los usamos todos, cada uno tiene su momento, pero es cierto que para distancias más largas, era el momento de hacernos con una mochila.

La elección no ha sido fácil, ya que hay mucha variedad…Pero sin duda, hemos acertado! La African Baby Carrier es una mochila que crece con nuestros bebés, y super adaptable a distintos tamaños de porteadores (yo la llevo al mínimo y voy muy cómoda). Su tejido es muy fresco, cosa que en Sevilla nos viene muy bien de abril a noviembre… Y el modelo que hemos elegido es muy neutro y combinable, tanto para el papá como para mi.

¿Sabías que esta mochila está fabricada en Sudáfrica en condiciones de comercio justo? Eso también nos empujó a decidirnos.

Desde aquí quiero dar las gracias a Rosa Elena, de Cada Mochuelo a su Olivo, presidenta de Red Canguro por la recomendación. (Te abrazo en la distancia)

Ayer fuimos al centro con nuestra nueva mochila. Martín se lo pasó muy bien viendo de primera mano las compras que hizo mamá, me dio muchos besos, y cuando llegó el relevo ¡no quería bajarse!

Luego el papá lo llevó otro tramo, hasta que pidió “teta!” y me lo colgué delante. De vuelta en el bus me di un retoque, que había quedado con mis amigas a tomar algo. Él lo vio de primera mano y se reía muchísimo viéndome poner la máscara de pestañas y pintarme los labios.

Y es que se pueden hacer muchas cosas sin renunciar a estar cerquita, muy cerquita de los que más queremos!

africanbabycarrier1 africanbabycarrier2En las imágenes, Martín y mamá estrenando mochila

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Ellos hacen lo que ven

Llevo unos días observando a Martín, para tratar de descubrir qué es lo que hace realmente.

Desde que llegó el calor y le quité el típico “Body” abrochado bajo el pañal, a menudo se sube la camiseta para mirarse el ombligo y se toca las “tetitas” y se ríe.

Ahí no queda la cosa; se sube a la cama, coge a su amigo Elmo, y lo mete bajo su camiseta… ¿Qué está haciendo?

Por fin lo descubrí. ¡¡¡Le está dando de mamar!!!

Y es que, ellos repiten lo que ven. Pero es que además, se coloca su camiseta tras el cuello para que no le estorbe.. (Eso nunca lo he hecho, pero ahí va su “toque personal”. Creo que intenta imitar cuando me subo la camiseta, pero le sale eso…). Y el arrullo cerca, para taparlo y que no coja frio…

Y me alegra ver ese gesto  a sus 20 meses, cuando empieza a comprender muchas cosas y a imitarlas, porque denota que ve dar la teta como algo mucho más natural de lo que lo vi yo, que no me recuerdo mamando, que apenas he visto a mujeres con el pecho fuera alimentando a sus hijos.

Vamos por buen camino…Otro mundo se acerca…Está a la vuelta de la esquina…

Os dejo unas imágenes para que las disfrutéis. Dar de mamar, abrazar, mimar…AMAR!!!

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Salió el Sol…(Una imagen vale más…)

Tras un invierno e inicio de primavera muy lluviosos, por fin ha salido el Sol!

Y para rematar un fin de semana tranquilo y familiar, hemos querido empezar este domingo yendo al parque.

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Elegimos el Parque del Alamillo por la zona del lago.

Aunque había bastante gente, nos acomodamos en un sitio tranquilo donde Martín pudiese disfrutar correteando.

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Y  jugando y jugando, corriendo y corriendo llegó a los juncos secos de la orilla, donde se lo pasó “pipa”.

Una ración de abrazos y complicidad con mamá…(Sí. Se me cae la baba y no es para menos…)

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Y a jugar a hacer pompas de jabón! A Martín le encanta corretear detrás de las pompas. Grita y se pone muy contento. Es un entretenimiento muy sencillo que suelo llevar en el bolso.

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Enseñándole cómo se sopla para que salgan las pompitas…

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Ahora yo solo, mamá!!!!

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Papá, ¿tú también sabes?

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¡Qué bien lo hemos pasado!

Y por la tarde, la felicidad completa viendo actuar a su padre. Le encanta el espectáculo (lo lleva en vena), pero la admiración que siente cuando ve a papá tocar el acordeón y hacer reir a los demás se le nota en la cara…

No ha parado de llamarlo, saludarlo con la mano y tiralre besos…

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Su cara lo dice todo.

Y es que este niño nos tiene locos!!!!!!!!!!!!!!!

Te quiero Martín. Gracias por tu sonrisa.

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SE ME PEGAN LAS SÁBANAS… DE PURO AMOR

Hoy es sábado por la mañana. Primer día de mi fin de semana. Y tengo tantas cosas por hacer en casa….!!!

Papá salió temprano a trabajar…

Al irme a la cama anoche me lo dije: “Mañana tienes que madrugar, porque hay muuucho trabajo” (Limpieza general, orden, lavadoras…El típico trabajo ama de casa que no puedes hacer durante la semana, sobre todo si compaginas vida laboral y familiar en tu propia casa)

Pero supongo que me entendéis, mamás, de Universo…¿quién puede resistirse a esa respiración acompasada, a ese olor bajo las sábanas a pura Vida, a esas mejillas rosadas, a esa piel de seda…???

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Lo confieso. Me he quedado en la cama y despierta. Una cosa que antes de ser madre no hacía, pero que ahora, una mañana de sábado….es irresistible.

Sigo teniendo mucho quehacer, pero no me importa…ME SIENTO TAN FELIZ…!!!!!!!!!!!!!

Viva el AMOR con mayúsculas!

Ah, y Feliz sábado!

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MIS PORQUÉS

No voy a hablar sobre los beneficios de la lactancia materna a nivel médico, psicológico-afectivo, inmunológico…porque hay mucho escrito sobre esto de parte de grandes profesionales.

En este rincón del ciberespacio, en el que me permito hacer públicas mis vivencias, sentimientos y creencias, voy a exponeros mis porqués. El porqué sigo amamantando a mi hijo de casi 18 meses, a libre demanda, sin horarios ni condiciones.

Y es que, ante la eterna pregunta de ¿Todavía le das el pecho? Y mi consiguiente silencio, equivalente a un “¿Pues no lo ves?, cada día tengo más ganas de reafirmar mi posición, mi firme creencia de que esto es LO MEJOR QUE PUEDO HACER. No sólo por mi hijo, sino por mi, y por mi familia.

Hay gente que piensa – y me dice – que es una esclavitud para la madre. Nada más lejos de la realidad. Vivo con el alimento de mi hijo siempre a punto, a temperatura perfecta, en un envase perfecto, que no necesita ser esterilizado, ni transportado en incómodas bolsas llenas de artilugios que imitan el pecho y unas latas llenas de un polvo que intenta imitar a mi leche. Claro, pero la esclavitud estaría – para los demás- en que soy siempre yo la que tengo que dárselo… ¡Y menos mal! Desde el primer momento y hasta ahora, es un placer disfrutar de un momento tan íntimo, tan simbiótico y que dice tanto en tan pequeño gesto.

Y es que además de sano, ( y no sólo es sano hasta los 6 meses, que aquí cada cual interpreta las recomendaciones de la OMS y de la Asociación Española de Pediatría a su gusto), es económico. No he tenido que gastar ni un céntimo en la alimentación de mi hijo, (y me consta que la lactancia artificial sale cara), y es ecológico por razones evidentes. Vamos, que a la par que escribo me hago cuenta de los innumerables beneficios que estoy haciendo no sólo a la economía de mi hogar, sino al planeta…

Nunca he vivido una situación en la que mi hijo llore desconsolado. Siempre que le pasa algo, está malito, o llora sin yo saber el porqué, mi pecho y mis brazos son fuente de consuelo.

Cuando hay etapas de crecimiento o de dientes, en las que está más sensible e irritable, pasamos más tiempo con el pecho.

Tampoco me afectan sus desvelos nocturnos, porque teniendo cerca el pecho, todos descansamos. Y el papá, que tiene que salir temprano a trabajar, no pasa malas noches.

Creo que el acto de amamantar a un niño a término, (y ésta es la expresión correcta, y no lactancia prolongada) es un acto que la sociedad debería respetar más. La gente, sobre todo la que opina, debería estar más informada sobre lactancia en general, y sobre los motivos de cada familia para criar a su hijo de esta manera, en particular.

Esta crianza respetuosa con el niño, en el que le brindo todo lo que necesita, que es amor, alimento y contacto físico de forma contínua. debería ser entendido como una opción sana, porque lo es, y no como un fanatismo, o una moda, o una corriente. Mi hijo lo necesita, pero es que—¡Yo también!

mamando 17 meses entera

No quiero dejar a mi hijo para salir de noche en pareja.

No quiero dejar a mi hijo para ir a trabajar.

No quiero dejar a mi hijo porque me dicen que es bueno que lo deje.

No.

Porque de todo eso ya habrá tiempo. Y ahora queremos estar juntos SIEMPRE.

Porque no necesitamos salir en pareja; ahora nos gusta más salir en familia.

Porque trabajo desde casa, y lo compagino con la crianza de mi hijo y así seguirá siendo por el momento.

Porque tengo un hijo sociable, cariñoso, alegre y juguetón, sin necesidad de llevarlo a guarderías.

Porque esta es mi manera de entenderlo, y ni la sociedad, ni mi entorno van a obligarme a hacerlo de otra manera. Porque no me da vergüenza sino satisfacción tener a un niño grande que mama, ni me afecta que le digan que ya es mayor para eso.

Porque yo respeto y pido respeto.

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SER MADRE

Hoy quiero escribir sobre una reflexión que a menudo ronda mi cabeza: Lo que implica ser madre.

Ciertamente, cuando soñaba con ser mamá, desde muy niña, lo hacía de forma idílica, irresponsable e inconsciente. Un poco más adelante pensaba que ser mamá era una responsabilidad muy grande que no sabía si sabría cumplir, pero el deseo profundo seguía… Y cuando estaba embarazada, no podía ni imaginar lo que de verdad implica ser madre.

Si recuerdo el momento en que por primera vez tuve a Martín en brazos, puedo describirlo como FELICIDAD PLENA. Luego viene el periodo de adaptación, hay crisis, piensas que no sabes o que no puedes hacerlo, pero una fuerza sobrenatural te hace actuar, y para mi esto es MÁGICO. Todas mis teorías murieron con el INSTINTO del que ya os hablé en un post

Yo lo hago todo con mi hijo, si bien es cierto que hay cosas de las que me privo, pero son las menos. Pero para mi SIEMPRE COMPENSA. Ahora que hace frío procuro salir menos de noche, pero SIEMPRE COMPENSA. Cuando termino de arreglarme para salir tengo que recoger todas las toallas esparcidas por la casa, doblarlas y colocarlas, poner en su sitio los ajos, cebollas, patatas y naranjas que han servido de entretenimiento a Martín, pero SIEMPRE COMPENSA. A veces tengo que dejarlo todo así hasta la vuelta porque voy con prisa, pero SIEMPRE COMPENSA.

En fin, hay infinidad de situaciones en las que me veo envuelta cada día, diferentes a las que vivía, y diferentes a las que viven todas mis amigas que no son mamás.

Pero SIEMPRE COMPENSA:

– Por ver su sonrisa al despertar cada mañana,

– Por los ratos de juegos remoloneando en la cama y dándonos besos babosos,

– Por sentir sus abrazos cuando me agacho y viene a buscarme con un ¡Ayyyyy! que hace que me derrita

– Por verlo crecer, evolucionar hacia la persona que será en un futuro y que presiento llena de tanto amor que recibe.

Y si algo me queda claro de toda esta reflexión, y en mi observación contínua es que los niños no son malos, los niños no nos manipulan, los niños NOS QUIEREN, quieren estar cerca de nosotros, dormir junto a nosotros, que les hagamos caso…Ellos quieren lo mismo que nosotros. Para mí es un buen ejercicio siempre pensar en lo que a mí me gusta, para poder tener empatía con él, para poder respetar sus necesidades, para darle lo que necesita y aún no sabe pedir.

 

Porque amar consiste en respetar, comprender, y saber dar sin reservas. Porque amar y ser amado SIEMPRE COMPENSA.

ser madre

Una imagen de Martín jugueteando con mamá mientras mama