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Cuando AMOR se escribe Loove

Hace aproximadamente un año, se publicó este precioso reportaje en la página portuguesa Loove, dedicado a visibilizar la lactancia materna en lugares emblemáticos de diferentes ciudades del mundo.

Fue una mañana maravillosa, en la que Martín, a pesar de no haber desayunado, quería corretear, y tardó en querer mamar mucho rato. Así que el fotógrafo, Tiago Figueiredo, plasmó la esencia de aquellos instantes; un niño de dos años y medio, que entusiasmado exploraba el terreno.

Cuando las fuerzas le fallaron, subió a su tonga, y empezó a mamar, en uno de los lugares más emblemáticos de nuestra Sevilla, el barrio de Santa Cruz.

Os dejo las fotos para que las disfrutéis:

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Algunas del making off: 

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Y el texto que acompaña las fotos, con mi testimonio:

“Desde muy niña, siempre soñé con ser madre, y amamantar era una de las cosas que más me ilusionaba.
Sin embargo, cuando nació Martín, yo renací con él, porque sentí no ser la misma persona desde aquel instante. Y todo lo que había imaginado era muy diferente a lo que sentía y siento.
La maternidad para mi significa el mayor acto de amor que conozco. Y el dar de mamar a mi hijo me llena de paz interior, me da la calma que se siente al contemplar la belleza. Y es que ante todo lo siento como un acto bello, puro, íntimo, de retro alimentación. Porque mientras yo doy de mamar, recibo amor.
Desde que comenzó nuestra historia, hace casi dos años y medio, millones de miradas y caricias han tenido lugar entre nosotros. Y cada tarde, y cada noche, cuando Martín se queda dormido a mi pecho, me quedo contemplándolo durante mucho tiempo. A veces siento que no quiero dormir para no dejar de mirarlo, porque siento amor infinito, y una belleza incomparable.
Nunca pensé que daría el pecho durante tanto tiempo, pero es algo que ha salido de mi instintivamente, y no lo concibo de otra manera. Pese a críticas, a opiniones de quien piensa que ya es mayor para eso, hay una fuerza interior que me hace comportarme como lo hago, y me hace muy feliz. Y así seguiremos hasta que Martín decida que ya no quiere mamar.
Siento que nuestra relación es muy especial gracias al amamantamiento, porque además de alimentarlo, el contacto directo, lo que brota de mi pecho hacia Martín, lo nutre interiormente, de modo que es un niño alegre y cariñoso con todo el mundo, y nuestra complicidad es grande, porque pasamos muchas horas él sentado sobre mi, abrazándonos, queriéndonos y hablándonos con miradas”

Gracias a Catarina Beato y a Tiago Figueiredo por brindarnos la oportunidad de participar en este maravilloso proyecto, Loove, que os invito a conocer. Cada madre, cada hijo, cada testimonio, merece la pena. Gracias por enseñar al mundo estos pequeños actos revolucionarios.

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Polémicas fotos en facebook

¡Vaya revuelo que se ha armado con las censuras de facebook a perfiles por publicar fotos de mamás amamantando que alguien denuncia y que facebook acepta por considerarlas “pornográficas” (lo entrecomillo porque no doy crédito a tal afirmación)

Es cierto que el peligro existe, que hay gente para todo, y que publicar fotos en una red social puede tener consecuencias indeseables si caen en manos u ojos enfermos (léase el artículo del ABC fecha 01/02/14)

Pero también es cierto que somos mayorcitas, responsables de nuestros actos y, sobre todo, conscientes de que lo que publicamos no ofende a nadie y sólo muestra un acto natural, puro y bello, le pese a quien le pese.

¡Por Dios! ¡Son tetas! ¡Tetas de madre! ¿qué norma puede infringir eso, si además, no se muestran gratuitamente, sino cumpliendo su misión de alimentar a nuestros hijos de leche, amor y cercanía?

Pero claro, “papá facebook” lo hace por nuestro bien, por el bien de la comunidad, y para que todos, bueno, más bien para que quienes denuncian tales fotos, se sientan atendidos, escuchados….Pues oiga, “sr. papá facebook”, somos muuuuchas, muchísimas las madres que hemos apoyado la “Revolución Blanca” que Nohemí Hervada (Mimos y Teta) comenzó. Y la seguimos apoyando, y cada día somos más. Porque es una mujer íntegra, cabal, normal, inteligente por encima de la media, y tiene muchos amigos, que, como el famoso primo del anuncio  de zumos que ella misma mencionaba hace unos días, estamos sacando músculos, uñas y dientes, para defenderla, ¿sabes por qué? Porque lleva razón!

Y porque tenemos que aguantar tetas, culos, y pornografía explicita en cualquier perfil, y en muchos que clama al cielo…..Y ¡No hacéis nada!

También es cierto que si nadie denuncia pues claro, puede haber contenido sexual o de desnudos, incluso madres amamantando…porque no va a poder “papá FB” controlar a todos los hijitos que tienen perfiles…Pero,en este caso, alguien con muy mala idea se está ensañando con Nohemí y quiere hacerle el harakiri. Es pedado, hartible, aunque como bien dices, NH, no te podía salir mejor Community Manager, porque la publicidad que te está danto a tí y a la causa…está llegando muy lejos!

Aquí seguiremos, publicando lo que nos de la gana, sorteando obstáculos, dando teta, y gritando a los cuatro vientos que ¡A QUIEN NO LO GUSTE QUE NO MIRE!

 Ah, y hasta que queramos. Y te miro con la cara de la de la foto. Segura, empoderada y feliz.

Ah, y hasta que queramos. Y te miro con la cara de la de la foto. Segura, empoderada y feliz.

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MIS PORQUÉS

No voy a hablar sobre los beneficios de la lactancia materna a nivel médico, psicológico-afectivo, inmunológico…porque hay mucho escrito sobre esto de parte de grandes profesionales.

En este rincón del ciberespacio, en el que me permito hacer públicas mis vivencias, sentimientos y creencias, voy a exponeros mis porqués. El porqué sigo amamantando a mi hijo de casi 18 meses, a libre demanda, sin horarios ni condiciones.

Y es que, ante la eterna pregunta de ¿Todavía le das el pecho? Y mi consiguiente silencio, equivalente a un “¿Pues no lo ves?, cada día tengo más ganas de reafirmar mi posición, mi firme creencia de que esto es LO MEJOR QUE PUEDO HACER. No sólo por mi hijo, sino por mi, y por mi familia.

Hay gente que piensa – y me dice – que es una esclavitud para la madre. Nada más lejos de la realidad. Vivo con el alimento de mi hijo siempre a punto, a temperatura perfecta, en un envase perfecto, que no necesita ser esterilizado, ni transportado en incómodas bolsas llenas de artilugios que imitan el pecho y unas latas llenas de un polvo que intenta imitar a mi leche. Claro, pero la esclavitud estaría – para los demás- en que soy siempre yo la que tengo que dárselo… ¡Y menos mal! Desde el primer momento y hasta ahora, es un placer disfrutar de un momento tan íntimo, tan simbiótico y que dice tanto en tan pequeño gesto.

Y es que además de sano, ( y no sólo es sano hasta los 6 meses, que aquí cada cual interpreta las recomendaciones de la OMS y de la Asociación Española de Pediatría a su gusto), es económico. No he tenido que gastar ni un céntimo en la alimentación de mi hijo, (y me consta que la lactancia artificial sale cara), y es ecológico por razones evidentes. Vamos, que a la par que escribo me hago cuenta de los innumerables beneficios que estoy haciendo no sólo a la economía de mi hogar, sino al planeta…

Nunca he vivido una situación en la que mi hijo llore desconsolado. Siempre que le pasa algo, está malito, o llora sin yo saber el porqué, mi pecho y mis brazos son fuente de consuelo.

Cuando hay etapas de crecimiento o de dientes, en las que está más sensible e irritable, pasamos más tiempo con el pecho.

Tampoco me afectan sus desvelos nocturnos, porque teniendo cerca el pecho, todos descansamos. Y el papá, que tiene que salir temprano a trabajar, no pasa malas noches.

Creo que el acto de amamantar a un niño a término, (y ésta es la expresión correcta, y no lactancia prolongada) es un acto que la sociedad debería respetar más. La gente, sobre todo la que opina, debería estar más informada sobre lactancia en general, y sobre los motivos de cada familia para criar a su hijo de esta manera, en particular.

Esta crianza respetuosa con el niño, en el que le brindo todo lo que necesita, que es amor, alimento y contacto físico de forma contínua. debería ser entendido como una opción sana, porque lo es, y no como un fanatismo, o una moda, o una corriente. Mi hijo lo necesita, pero es que—¡Yo también!

mamando 17 meses entera

No quiero dejar a mi hijo para salir de noche en pareja.

No quiero dejar a mi hijo para ir a trabajar.

No quiero dejar a mi hijo porque me dicen que es bueno que lo deje.

No.

Porque de todo eso ya habrá tiempo. Y ahora queremos estar juntos SIEMPRE.

Porque no necesitamos salir en pareja; ahora nos gusta más salir en familia.

Porque trabajo desde casa, y lo compagino con la crianza de mi hijo y así seguirá siendo por el momento.

Porque tengo un hijo sociable, cariñoso, alegre y juguetón, sin necesidad de llevarlo a guarderías.

Porque esta es mi manera de entenderlo, y ni la sociedad, ni mi entorno van a obligarme a hacerlo de otra manera. Porque no me da vergüenza sino satisfacción tener a un niño grande que mama, ni me afecta que le digan que ya es mayor para eso.

Porque yo respeto y pido respeto.

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AGRADECIDA

Esta semana he estado un poco perdida, pero es que la hemos pasado en casa de los abuelos, y el día a día ha sido diferente.

Hace tres semanas que Martín dio sus primeros pasos, y los avances son notables. Ya guarda el equilibrio mucho más y casi corre…Es asombroso lo que aprende de un día a otro.

Y yo estoy agradecida de tenerlo, de verlo crecer, y de disfrutar de su precioso carácter, tan risueño, simpático, y que arranca una sonrisa de todo el que se para con él. Es muy cariñoso y “tira” besos sonoros cada vez que se despide.

¡Qué indesciptible sensación la que siento cuando está jugando y viene a buscarme sólo para darme un beso!

Y me encanta darle de mamar (aunque este apartado es más controvertido y siempre arranca la opinión gratuita de muchos que ven o que oyen que el niño con 13 meses sigue mamando…(y lo que nos queda…)). Sigue siendo muy satisfactorio para los dos. Mucho, mucho. y con la lactancia prolongada* se descubren nuevas sensaciones. Lo recomiendo!!

¡Esta experiencia de ser madre está resultando más maravillosa de lo que siempre había imaginado! Y cada vez más, y más, y más…

Otra práctica altamente recomendable es el porteo. Además de cómodo para mí, libre de atascos, de tener que coger ascensores, de librar mil y un obstáculos con los que te encuentras con la silla de paseo, el niño va la mar de contento, tan cerquita de mi y con la teta a su alcance…Y en los días de lluvia resulta de lo más práctico para pasear sin mojarse. Además, a Martín le encanta ir mirando hacia arriba y oír la lluvia tan cerca. Se divierte muchísimo. Y es que al mal tiempo…buena cara! ¿ y qué mejor cara que la de tu bebé sonriendo?

Porteo en mochila de Yocosocositas

Creo firmemente en que la crianza con apego hace bebés muy felices. Y un niño feliz será un adulto seguro, libre e independiente.

Y a vosotras, ¿qué es lo que más os gusta de ser mamás? ¿Cómo crecen vuestros bebés?

* Al referirme a lactancia prolongada, me refiero a lo que generalmente se entiende por “prolongada”. Para mí es lactancia normal. Véase un genial artículo en referencia a esta acepción http://hablamebajitomama.blogspot.com.es/2012/09/la-lactancia-prolongada-y-la-gorda-del.html?spref=fb

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LA TRIBU

En mi corta vivencia como madre hay algo que me ha llamado la atención sobremanera, y es la poca información que tenía acerca de la maternidad de la mano de otras madres.

Se suele hablar del embarazo, de partos, de ropa, de carros y accesorios, de lo bueno que es un producto u otro… Pero nadie habla de los sentimientos que emergen de la nueva madre, de los altibajos emocionales y físicos que prosiguen al nacimiento, del periodo de adaptación, de las dificultades para establecer la lactancia…

Cuando llega un hijo a casa lo desestabiliza todo. No quiero que se malentienda esta expresión, porque para mí el nacimiento de Martín ha sido de lo más deseado y bello. Pero ciertamente llega alguien nuevo, alguien a quien la pareja espera, pero no ve, ni oye. Sólo siente. Todas tus rutinas, tus hábitos, horarios…absolutamente TODO se vuelve del revés a su llegada. Ahora no hay tiempo de hacer las cosas cotidianas. Ni ganas, para qué negarlo. Atiendes a visitas a deshoras cuando sólo tienes ganas de estar con tu familia, tu nueva familia, a la que apenas te ha dado tiempo a saborear.

Lloras y lloras, casi siempre de emoción, al verle la cara a ese nuevo ser que te ha inundado el alma de AMOR. Y te sientes un ser vulnerable. y te sientes SOLA.

¿Por qué nadie habla de esto? Porque estás contenta, y mucho, pero tienes sentimientos encontrados. Nadie te contó las cosas feas, el cansancio excesivo, el caos que te invade ante la incesante demanda del bebé, el dolor del pecho, las molestias de la subida de la leche. Y si a todas las madres les pasa esto, ¿Por qué no hablamos de ello?

Cuando te invade la impotencia, la tristeza aun estando feliz, el desánimo, piensas que lo estás haciendo mal porque el resto de madres del mundo están la mar de felices y llenas de vida.

Pero la realidad no es esa. La realidad es que cuando crees que empieza lo mejor, queda mucho por aprender, y en esta tarea, en este proceso, es fundamental el apoyo de la TRIBU, de las personas que mejor pueden ayudarte, del resto de madres que están pasando o han pasado por lo mismo que tú y saben perfectamente cómo te sientes.

Hay que desinhibirse, hablar sin tapujos y sin miedos de nuestros más profundos e íntimos sentimientos con la tribu, para poder sentir el calor, la ayuda y el apoyo emocional que necesita una nueva madre.

Estar preparada para esto es mucho más importante que las nimiedades de las que todos hablamos ante la llegada de un nuevo ser, porque de todo eso se puede prescindir:

– Se puede prescindir del carro, porque el bebé tendrá tus brazos.

– Se puede prescindir de la cuna, porque el bebé tendrá tu cuerpo como colchón y tu cama.

– Se puede prescindir de chupetes y biberones, porque el bebé tendrá tu pecho…

… y de muchas cosas más que nos hacen creer imprescindibles.

Sin embargo, tu pecho es fundamental, y existen muchas familias con varios hijos que no saben cómo funciona la lactancia y no les interesa saberlo. Y casi nadie habla de ello, porque no vende, no es comercial, no es un tema de moda.

Pero debería serlo.

El término tribu debe entrar en nuestros hogares. Pero no sólo el término; debe entrar la tribu en sí. Las madres tenemos que ser co-madres, y apoyarnos las unas a las otras. Y así ganar la partida al mercado, que nos enseña una cara falsa de la maternidad, que nos empuja al abismo de la tristeza y la desgana en el caso de no estar bien informadas y rodeadas.

Gracias a mis comadres. Gracias a mi tribu. Gracias a mis amigas, las que no son madres pero han entendido mis necesidades. Y gracias a mi marido, que me ha facilitado el camino ayudándome y apoyándome para poder dedicarme a mi maternidad a tiempo completo.

Esta bolsa de Mothercare con su mensaje ilustra muy bien y ha inspirado mi post

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HOW WONDERFUL LIFE IS NOW YOU´RE IN THE WORLD

Hoy que justo hace 13 meses de la llegada al mundo de Martín, voy a publicar un pequeño relato que le dediqué en el día de su primer cumpleaños:

00:00 h del 16 de agosto de 2012. Sentada en la cama velando tu sueño no puedo evitar emocionarme recordando. Hace ya un año, mi amor! o…Sólo hace un año y ya has llenado mi vida de tal forma que me resulta imposible imaginarla sin ti.

Te esperaba con tantas ganas…y a la vez no quería que te fueses nunca de mi.

Una contracción. Otra. Otra…Logré quedarme dormida soñándote en mis brazos al dia siguiente…Estabas tan cerca…

02’00 A.M. Primer dolor fuerte. Avisé a papá de que ya estabas aquí. Y comenzó la danza. Una tras otra fui sintiendo las contracciones con dolor, pero con placer. Estaba tranquila. Me sentía segura y muy unida a tí. Sabía que eras fuerte, que éramos fuertes…

Y así, en tres horas que pasaron como apenas 3 minutos llegaste. Te sentí salir con fuerza, con fuego… Un ardor que me envolvía pero que tu llanto hizo desaparecer para dar paso a la emoción más grande jamás vivida por mi: la sensación de tocarte, de sentirte sobre mi pecho.

Estabas mojado y caliente…

Y nos enamoramos al instante.

En los 9 meses de espera nunca pude imaginar tu cara, y ahora que por fin te tenía, no podía mirarte. Entre llantos de alegría sólo quería sentirte. Olerte. Yo te sujetaba temblorosa, te secaba  y miraba a papá que también lloraba emocionado.

De repente, giraste la cabecita, abriste los ojos y por fin pude ver tu cara. Eras lo más bonito que había visto jamás. Si ya me habías enamorado casi sin verte, esa mirada me cautivó para siempre…

Martín el 16 de agosto de 2011

Y como un pequeño y sabio animalillo indefenso, reptaste hasta mi pecho. Pero qué grandeza! Cuánto poder de la Naturaleza!

Jamás me había sentido tan llena de vida.

A partir de ese momento cambió mi vida. Cambiaste nuestras vidas. Y ya hace un año…

Ahora te miro. Sigues prendido a mi pecho. Y me sigo emocionando. Y sigo enormemente agradecida porque cada día puedo dar y recibir tanto AMOR.

Martín el 16 de agosto de 2012

Gracias, Martín, por llegar a nuestras vidas. Gracias por tu amor incondicional. Gracias por tu ternura y tu inmensa sonrisa. Gracias porque con tus ganas de explorar el mundo nos enseñas cada día a superarnos.

Se me viene esta frase (canción incluida) a la cabeza continuamente: How wonderful life is now you`re in the world!

Siempre serás mi bebé.

Te quiero!!!

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INSTINTO

¿Quién nos ha convencido?

Esta pregunta ronda mi cabeza desde la llegada de mi hijo al mundo. Quieren convencernos de que no somos capaces de parir, de que la anestesia es fundamental, de que nuestra leche no es suficiente para alimentar a nuestros hijos, de que hay que dejarles llorar para que no se “malacostumbren”, y de tantas cosas que cada dia que pasa me parecen más absurdas. Porque ninguna de ellas atiende al INSTINTO.

Un instinto que, advierto, desconocía que poseía. Ese instinto que me hizo parir del modo más animal y humano, que me hizo bailar las contracciones de parto en sintonía con mi hijo. El mismo instinto que me hizo abrazarlo desde el primer minuto y que lo hizo a él buscar mi pecho como fuente de alimento, consuelo y AMOR. El que hace que lo cuide y lo mime de un modo totalmente desconocido para mi, que nadie me ha enseñado, que en ningún sitio he aprendido, pero que siento que sale de lo más profundo de mi ser.

Tantas teorías, tantas ideas preconcebidas de cómo sería la crianza, y una vez tuve a Martín en brazos fue como si algo naciese dentro de mi y me impulsara a hacer las cosas de otro modo a como las tenia pensadas. Indudablemente era el INSTINTO.

Todas estas ideas han vuelto a nacer hoy, junto a una enorme necesidad de compartirlas, de compartir mi experiencia, y decir a todos los padres, pero sobre todo a las madres, que es más fácil de lo que nos hacen creer. De que por encima de todo está nuestra capacidad de criar a los hijos con amor y darles todo lo que necesitan, que dista mucho de lo que nos venden en televisión.

Algo natural por definición se ha convertido en otra cosa: un mercado, una feria, a veces, un circo.

Desde luego, que cuando te enfrentas a la maternidad por primera vez surgen mil dudas e inseguridades. Y si encima lo que te reomienda un “experto” choca de frente con tu instinto…mal empezamos. Pero es lo que nos encontramos.

Ha nacido tu hijo, todos muy contentos. Le das el pecho, y todos muy contentos. Pero llegan los seis meses y como sigues dándole de mamar, la cosa se tuerce. ¿Cuándo vas a darle comida de verdad a ese niño? Y es que, muchas cosas que se desvirtuaron en su dia y hoy se sabe que fue un error, están tan arraigadas en nuestra cultura que es dificil salir de ahi.

Personalmente alucino con lo dificil que lo ponen algiunos pediatras: “Tu leche no alimenta, vamos a meterle una ayudita”, “No le des más de cinco tomas al dia”, “Hay que ir dándole cereales para que coja calorías” o cosas tan inverosímiles como “el martes cordero con verdura”.
Vamos a ver. La leche materna a demanda sería alimento suficiente para toda la vida, pero no va a estar disponible siempre, por lo que en algún momento hay que empezar a comer. Si el niño no cumple la dichosa curva de peso y el pediatra se empeña en “darle una ayudita”, si no sabe a estas alturas que así se carga la lactancia materna no sé que hace ejerciendo todavía. La manía de engordar con cereales…Pero si luego nos pasamos la vida queriendo hacer dieta… y oiga usted, el martes cordero?? En mi casa se come cordero en Navidad si acaso, son ganas de complicarnos la vida.

Si mi hijo no está enfermo y mi pediatra me recomienda eso, prefiero no hacerle caso. Y seguir mi instinto. A mi me funciona. Y quien dice instinto, dice sentido común.

Y si además de la alimentación hablamos de la crianza…Ahí todo el mundo opina. No entiendo que una madre que puede atender a su hijo lo deje llorar porque dcien que es bueno, que el niño lo necesita para sus pulmones, o para su educación. Hace siete meses que no duermo “del tirón”, y mentiría si dijera que no estoy cansada..Pero no me pesa atender la demanda de mi hijo durante la noche. Ni durante el día. Y lo llevo conmigo a todas partes, y lo cojo mucho en brazos para que no se desacostumbre. Y me gusta.
Lo que mi hijo de verdad necesita es mi cuerpo, mi alimento, y sobre todo mi cariño. Y antepongo sus necesidades básicas a mi sueño o mi comodidad.

Me considero una persona normal, respetuosa con los demás, y sin prejuicios, y a mi hijo un niño feliz.

Desde luego, que para hablar de estos temas hay magníficos profesionales. Yo solo quería hablar de INSTINTO. Y de AMOR.

* Esta nota fue escrita en marzo de 2012. La publico ahora porque como antes no tenia blog, asi puede leerla más gente.